Después de viajar por tierra desde La Cruz, Nariño a Cali y correr está mañana en la media maraton (domingo 29 de Junio) salimos a Leticia, Amazonas. Dos contratiempos con los vuelos que LATAM, Cali Bogotá por una avería en el tren delantero y un pequeño retraso en el vuelo Bogotá Leticia, que estuvo lleno de turbulencias.
Llegamos y el aeropuerto que está bonito y nos encontramos con la sorpresa que no hay taxis disponibles, el vuelo venia con varios turistas extranjeros y escuché a uno decir: “there are no taxis, it’s so weird” por supuesto es extraño que no haya taxis. Es la primer ciudad de las que visito que en un aeropuerto no hay transporte!

Preguntando al taxista sobre la falta de vehículos me contó que era porque a s se celebran las fiestas de San Pedro, pues resulta que una de las primeras colonias del lugar vino del Huila y dejó arraigada esa costumbre, con su respectivo atuendo blanco con pañoleta roja.
Llegamos al hotel en el centro de la ciudad y muy cerca al muelle llamado Anaconda, nos sorprendió la amabilidad de la recepcionista y el conserje. Ella muy diligentemente nos dijo: teníamos para ustedes una cama matrimonial pero veo que son padre e hija si gustan la cambiamos sin costo a una habitación con dos camas! Eso es servicio al cliente!

Como no teníamos ningún tour planificado esa noche descansamos esperando al día siguiente, para ver que había disponible, no sin antes cenar en el restaurante del Hotel, el que realmente tiene unos platos exquisitos que oscilan entre los 38.000 y 60.000 pesos colombianos. Tambien tiene una buena piscina, sin embargo estabamos agotados así que a dormir.
DIA 2. MUNDO AMAZONICO

A las 8:30 am, después de cuadrar con la agencia del Hotel, nos fuimos al mundo amazónico, un ecoparque que le brinda a los turistas la posibilidad de caminar en medio de la selva, conocer más de las culturas nativas y disfrutar de un almuerzo espectacular. Aprendimos sobre la historia del caucho y como fueron asesinados más de 45.000 nativos, para arrasar con la planta. Tambien de rituales como el de la pelason, le quitaban a las adolecentes todo el cabello pelo a pelo y las tenían viviendo en soledad durante un buen tiempo mientras aprendian los oficios que les correspondian.
El costo de este plan fue de 170.000 pesos, a mi parecer un poco caro, aunque finalmente valió la pena la experiencia. Cuando hicimos la caminata por la jungla tuvimos que atravesar un puente que era un tronco y para mí mala suerte (o buena pues no me pasó nada grave) me caí, lo que le ocasionó una buena carcajada a todo el grupo de turistas! Sali lleno de barro, pero con un anécdota más que contar. Es impresionante ver la vegetación, los arboles gigantescos llenos de ramas que parecen abrazarlos, sonidos que jamás había escuchado de la selva pura en su esplendor. Muy lindo.

Llegamos al hotel cerca de las 5 pm, rápidamente nos bañamos y salimos para ir al parque Santander también conocido como parque de los loros donde cerca de las 5:15 pm llega una cantidad de loros sorprendente, se dice que podrían ser entre cientos de miles hasta los 2 millones, no existe certeza o una cifra oficial, pero es un espectáculo imperdible en Leticia, parece una escena de película, para mi ver esto esto ya pagó con creces el viaje.
DIA 3 ISLA DE LOS MICOS
Salimos a las 7:30 am desde el hotel al muelle, el recorrido muy corto caminando, subimos a la embarcacion y arrancamos, por un pequeño brazo del rio, luego según el guia Yolmar, destacado por su carisma, nos indicó que estábamos en el gran Amazonas! Tremendo Río, le contaba a mi hija que el profe José nos hablaba en octavo de este río, nunca me imaginé que lo conocería y allí estábamos navegando en sus extensas aguas color café, con un fuerte viento que hacía que tenga un oleaje que hacía que la embarcacion brincara mucho.
Nuestra primer parada una pintoresca comunidad indígena peruana Puerto Alegría que permitía el acceso a los turistas, allí vimos sus danzas típicas y nos tomamos una cerveza cusqueña, de aquellas que solo veíamos en el canal frecuencia latina en el tv cable de mi pueblo.

Seguimos y llegamos a la famosa isla de los micos, que fue producto de un traficante de pieles y animales que muchos años atrás llevó los micos -no nativos de esa zona- para ser explotados. Actualmente dicha isla es administrada por la cadena hotelera Decameron.
El recorrido es corto, el guia del lugar hace la advertencia de no Inter actuar con los micos si ellos no lo desean, luego a pocos pasos del inicio del sendero, los primates se van acercando con tal confianza que brincan entre los árboles y los cuerpos de las personas, es una especie pequeña y muy agil.

Durante los primeros minutos por la novedad es muy emocionante y dan ternura, pero luego -eso es en el caso mío, muy particular- no encontré que fuera muy agradable.
Fuimos a una choza donde había un mercado artesanal, allí me compré un pedazo de torta para mitigar el hambre y me lleve una gran sorpresa una gran cantidad de micos se subieron a mi cuerpo para llevarse el último pedazo del ponqué, me rasguñaron la frente y la pierna y terminé regañado por el guia del lugar, quien pensó que yo intencionalmente los estaba alimentando, a lo que respondí que no era mi intención, pues eran los animalitos los que habían aprovechado la circunstancia.
Posteriormente fuimos a Puerto Nariño un pintoresco pueblo del que es característico que no tiene ningún tipo de vehículo en sus calles, salvo una ambulancia motorizada. Allí almorzamos en un restaurante muy bonito, un plato supremamente exquisito, caminamos sus calles rojas y vimos algunas figuras que adornan sus esquinas, como atractivo turístico. Nos subimos al mirador donde tomamos una buenas fotos y bajamos por un helado a la tienda de la esquina, la que tiene hamacas y sillas mecedoras para el descanso de los visitantes.

Posteriormente regresamos nuevamente por el maravilloso río amazonas pero hicimos una pequeña parada a unos 15 minutos de leticia para visualizar la vicotria regia, considerada la flor más grande del mundo, en un bello paraje, aqui dejamos que los turístas se adelantaran para poder escuchar -sin el ruido de los demás- los sonidos de la amazonia

DIA 4. RESERVA ZACAMBU
Este tour también nos costó 170.000 pesos por persona, desde el muelle tomamos la ruta contraria al día anterior, el río presentaba un fuerte oleaje por lo que durante el trayecto en el amazonas estuvo muy incómodo, sin embargo al cambiar de rio al Javarí, el viaje se tornó maravilloso con unos paisajes exhuberantes, que me hicieron pensar como es posible que hayamos acabado con tanta selva en nombre del “progreso” algo que es tan hermoso en manos de algunos seres humanos que son terribles.
En el camino entramos a Islandia, la venecia peruana, allí aprovechamos para probar la Inkakola y el pan! y conocer los senderos echos en pavimento por el Gobierno peruano, acá en Colombia -nos contó el guia- hay una ley que no permite hacer obras en lugares de alto riesgo, lamentable porque todos tenemos derecho.

Posteriormente nos fuimos a sacambú, allí veríamos dos anacondas, claro uno va con le mente esperando ver las culebras del tamaño de las películas, pero realmente son muy pequeñas y estan en un estanque lleno de plástico por lo cual me resultó descepcionante. Allí también miramos unos micos de varias especies y un tucán y una tucanilla, esos pajaros si fueron espectaculares.

A medio día fuimos a otro paraje de pescadores locales a almorzar, si bien estubo rico, no fue tan espectacular como en los otros lugares el sason, allí los demas turistas montaron en cayac y pescaron pirañas mientras nosotos aprovechamos para acomodarnos en unas hamacas a relajarnos escuchando el sonido de la selva, cuando así lo permitían los turistas que compartian el sitio.

Finalmente retornamos a Leticia, cansados pero muy contentos de poder conocer estos lejanos lugares que jamás imaginamos que pisaríamos, pero que nos resultaron maravillosos y sobre todo reflexivos acerca de la vida.
DIA 5. TABATINGA BRASIL.
Nuestro vuelo salía en la tarde, así que aprovechamos para ir hasta la frontera con Brasil, en un pueblo llamado Tabatinga. Queriamos alquilar una moto, pero nos indicaron que los controles alla a veces ponian problema, así que no nos arriesgamos, un taxi piaggio nos cobraba 35.000 la hora y otro nos dijo que lo mejor era solo que nos haga la carrera que costaba 7.000 así que tomamos esa opción. Llegamos a brazil y nos fuimos a la calle de las sandalias, había cosas a muy buen precio, luego a la casa del chocolate. Nos tomamos unas cervezas locales para probar y de vuelta a leticia, caminamos hasta la frontera y allí tomamos otro vehiculo que nos llevó hasta el hotel.

Y así nos despedimos de Leticia en horas de la tarde llenos de experiencias y siempre lo mejor de todo: la posibilidad de compartir con mi adorada hija Sofi, quien me ha dado desde su visión herramientas para reflexionar sobre la naturaleza.
